1420: la aventura de educar

(Idem - Argentina / EEUU / 2003 - 84 min)

Dirección: Raúl Tosso

Intérpretes: Joaquin Furriel
 

A la búsqueda del tiempo abolido

 

 

 

 

 

 

 

 



En 2005 se cumplen diez años desde que la Ley Federal de Educación fue promulgada, derogando la 1420. La nueva ley “consolidaría” el proceso que inició el Proceso (valga la redundancia) de desmantelamiento del proyecto de país que arrancó en 1853, donde la ley 1420 –promulgada en 1884- fue la que dio forma, marco e instrumentación a la educación pública, gratuita y laica cuya finalidad fuera la equiparación de las masas inmigratorias y el acceso al conocimiento  de éstas para sostener una nación donde la movilidad social (ascendente) era garantía del funcionamiento del sistema. La educación era el actor de privilegio,  en tanto motor del cambio

La gradual degradación de la educación argentina desde mediados del siglo XX tuvo a partir de 1990 su correlato institucional: desde entonces se provincializaron escuelas estatales primarias y circunstancias que hasta ese momento eran de jurisdicción nacional; de ese modo, cada una de ellas unió su destino al presupuesto (y voluntad) a los lugares a las que pertenece. La citada ley de 1995, con buena intención o sin ella, desarticuló las escuelas industriales y el esquema de enseñanza primaria y secundaria reemplazándolo por el EGB y el polimodal. Sólo la ciudad de Buenos Aires se negó a incorporarlo; hoy es el lugar “privilegiado” del país en cuanto a calidad educativa para esos niveles, seguramente porque éstos son menos malos en la capital que los que se pusieron en práctica en el resto del país (cuando ya habían sido dejados de lado en países como España). La mala implementación hizo (y sigue haciendo) lo demás.

 Nada de esto se dice en este documental de manera taxativa; aunque su silencio hace que pese más, por lo menos para el espectador argentino.

 Éste es el contexto en el que se estrena el telefilme 1420, la aventura de educar (cuyo guión fue ganador del concurso del INCAA al mejor telefilme documental). Más allá de sus aciertos o desaciertos, es una película que creemos necesaria; mirar atrás es conveniente, y aún más cuando se lo hace con ojo crítico, como lo manifiestan varios de sus pasajes.

 La brillante idea de Susana Tozzi logra aunar la necesaria reconstrucción histórica de los escenarios y sus protagonistas (las 65 maestras traídas por el estado argentino a partir de 1865) con la falta de presupuesto de producción, logrando que pase desapercibida. Momentos de gran emoción, racionalidad  y fuerza (el magnífico plano-secuencia final, el ataque a la escuela en Virginia, el casting de voces, la dirección y selección de actores) logrados por su director, Raúl Tosso pueblan la obra y hacen que no decaiga el interés, pese al serio error de guión en el que cayeron éste y Olga Juzyn: inadecuada administración, selección y coordinación de la información investigada.

La Escuela Documental Inglesa sostenía que si se quiere hablar del correo en una película, lo mejor es contar la historia de una carta; Chejov, por su parte, afirmaba que lo difícil no es escribir, sino tachar. Ambas sentencias no fueron manejadas con habilidad y dieron por resultado que no se retuviesen ni nombres ni características de algunos personajes, lo que no favorece al hilo narrativo.

Joaquín Furriel, que interpreta a un director a cargo de realizar un documental sobre estas maestras (claro otro yo del director-guionista Tosso), con sus réplicas y contrarréplicas a los personajes que investiga y recrea, evidencia ciertas características de este documental: logra momentos buenos cuando entra en su personaje y momentos fallidos cuando debe repetir textos durísimos de decir (como aquellos con los que su personaje se presenta). No son atribuibles al actor inconsistencias teóricas que tienen más que ver con sentimientos de inferioridad chauvinistas estereotipados que con planteos profundos (como cuando “interroga” a alguna de las maestras diciéndole si ella cree que los argentinos somos “tan malos” y luego recrimina sus prejuicios anglosajones y calvinistas, aunque sin hacerse cargo de los propios).

 Tal vez, un marco teórico débil fruto de falta de rigor académico sea lo más criticable de esta película (contradictorio con el que quieren imponer las maestras y que la película descalifica).

 Pero lo bueno de 1420, la aventura de educar es que nada de lo dicho es definitivo. La habilidad y creatividad del mismo Tosso, de su guionista y de su compaginador hicieron que las inconsistencias aludidas contrasten con la fuerte exposición de una historia de gesta, tridimiensionalidad en personajes y situaciones, potencia de un proyecto que fue dado de baja, garra de quienes hicieron suyo el proyecto de la modernidad a través de la democratización al acceso al conocimiento y, con él, a la igualdad de oportunidades.

Y nada de esto se logra a nivel cinematográfico con la mera exposición de los contenidos. Si están  en la obra que nos ocupa es porque hubo mentes pensantes y creadoras que supieron cómo darle entidad audiovisual.

 Película bienvenida, realmente.

 

Luis Pietragalla

 

 

El staff completo opinó:

Pablo Arahuete Juan Blanco Sergio Dobosz Diego Martínez Luis Pietragalla Omar Tubio
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