| Mi
vida como Skinhead
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The Believer (Idem / EEUU – 2001 - 98min)
Dirección:
Henry Bean Disponible en DVD zona 1
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Durante los revueltos años 60, la prensa dio la noticia del suicidio de Daniel Burros, un joven activista de los movimientos raciales y grupos secretos neonazis (Ku Klux Klan), que se creaban clandestinamente en los EEUU. Unos periodistas habían descubierto que este joven, destacado entre los neonazis antisemitas por su tremenda furia, era de raza judía. Enterado él amenazó con suicidarse si publicaban algo sobre su condición semita, acto que desde ya se concretó. La “mesa estaba servida”, y el debutante director Henry Bean (guionista de Asuntos Internos – 1990) decidió llevar estos hechos al cine varias décadas después, creando una obra tan controversial que a pesar de haber ganado el Gran Premio del Jurado en el Sundance del 2001, ha tenido problemas serios de distribución, por no decir que tras el 11/09 sigue teniendo serias dificultades en ese sentido. Sin embargo, The Believer no es una película que hurgue en el morbo; si esto es un tanto a su favor, se le puede recriminar en cambio que con semejante material entre las manos deje escapar cualquier posibilidad de análisis más allá de la mera observación de un documentalista ancho de miras y atento al detalle.
La
apariencia agresiva del skinhead que sirve como introducción posee el
efecto intimidatorio que un neonazi callejero pretende obtener. Con ese
punto de partida, Henry Bean evita la innecesaria introducción hacia el
gran público de una figura de nuestro tiempo, del cliché del
ultraderechista tan presente en la Europa y América de estos comienzos de
siglo. Hasta aquí todo normal; ya han habido otros títulos que diseñan su
trama a partir de la violencia de estos grupos generados al amparo de
ideas de extrema derecha, sin ir más lejos la memorable American
History X, o bien América X. La novedad que presenta The
Believer radica en la inesperada condición de judío de Danny Balint
(interpretado por un fantástico Ryan Gosling), que lucha contra los
fantasmas de su educación judía de la forma más radical posible,
convirtiéndose en un antisemita convencido y practicante, apostando por un
nuevo holocausto y basando sus teorías en la condición especulativa del
judío, en su ambición para hacerse con los cargos importantes en la
sociedad y en su capacidad para mantener una posición privilegiada a pesar
de su más que conflictivo pasado y de su complicado presente. El relato tropieza con el tópico y se pierde en lo insustancial, para acabar desatendiendo a sus personajes de nebulosos relieves; el por qué de Danny Balint: sin alejarse nunca del todo de su religión, renegando de sus orígenes y convirtiéndose en un feroz líder antisemita, militando en las filas de los fascistas de Nueva York, sigue sin encontrar una razón plausible. Manifestando una sensación de documental o de cine independiente, The Believer es un film lleno de fuerza, salvaje, por momentos tan intenso como irrelevante, pero carente de conclusiones, y que nos deja cierta sensación de apología del judaísmo. No obstante, jamás promueve al desinterés y hasta se podría decir que resulta recomendable. Sergio Dobosz
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