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WILLIAM CASTLE Rememorando sustos
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William Castle falleció en 1977 dejando a su paso treinta años de prolífera carrera, aunque normalmente se lo conociera por un par de títulos como The Tingler o House on Haunted Hill, y por ser el productor de The Lady from Shangai (1948 – Orson Welles). Castle se caracterizó por ser un realizador que abarcó diversos géneros: western, cine negro, suspenso y terror clase B. Como un consumado showman llevaba grabada en su cerebro una premisa fundamental: tan importante como hacer un film es saber venderlo. Por ello, incluía en sus repartos a Vincent Price y rodeaba cada estreno de una gran expectación. En la versión original de House of Haunted Hill hizo volar esqueletos de plástico por encima de las cabezas de los espectadores, así como también el póster de Macabre advertía al público que contaba con un seguro de vida por 1000 dólares si moría de miedo durante la proyección. En The Tingler, la audiencia gritaba víctima del pánico gracias a un motor vibrante -colocado bajo cada butaca de la sala- que el empresario accionaba cuando un gigantesco ciempiés se arrastraba por la pantalla (algo parecido a lo que se encuentra hoy en las atracciones de los parques temáticos de Orlando). En el caso de 13 Ghosts, Castle tuvo la audacia de inventar unos anteojos que permitían ver a los espíritus del título; dicho sistema -que en realidad consistía en dos simples trozos de celofán– fue patentado en ese entonces como Ilusion-O. Todo esto era parte de su confesa estrategia comercial y la confirmación de que su capacidad inventiva era garantía absoluta de diversión y estremecimiento. El director Joe Dante (Gremlins, Viaje insólito) homenajeó con su film Matinee a este cineasta que supo aprovechar la magia del espectáculo cinematográfico con el desparpajo de un vendedor de baratijas. Millones de dólares le han posibilitado al realizador Robert Zemeckis mantener en el ejercicio de su profesión a esa ilusión cinéfila que lo obligaba a devorar terrores clase B en su Chicago natal. Hace un par de años, el autor de títulos memorables como Volver al Futuro o Forrest Gump se asoció con el productor Joel Silver para crear Dark Castle Entertaiment. El objetivo de la nueva empresa consistía en estrenar en cada temporada un film de terror inspirado en esas modestas pero imaginativas producciones de los años cincuenta y sesenta. En el 2000, la remake de House on Haunted Hill cosechó un moderado éxito considerando su limitado presupuesto. Sin embargo, la película tuvo por decir así la desgracia de casi coincidir con el estreno de la malograda La maldición, recibiendo el efecto boomerang de la mala predisposición por parte del público. Y ahora, todavía se está ante la espera de la última versión de una de sus truculencias más exitosas, 13 Fantasmas. Aunque dada la naturaleza de esta obra (también espíritu clase B) se encuentra en posible crisis el paso de la misma por las salas de cine porteñas. Ojalá que los rumores sean falsos y que no se tenga que resignar a un Castle (por más remixado que sea) a las veinte pulgadas de casa. Sergio Dobosz |
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