Con el pecado en el ojo

 

Acorralados

(Butterfly on a Wheel – Canadá / Reino Unido / 2007 – 98 min)

Dirección: Mike Barker

Intérpretes: Pierce Brosnan, Maria Bello, Gerard Butler, Claudette Mink, Chris Astoyan y Samantha Ferris

Fecha de estreno: 08-11-2007

 

 

Uno no necesita ver mucho metraje de este prolijo thriller co-producido por las compañías de Mel Gibson y Pierce Brosnan para anticipar -aún sin sospechar la “gran” vuelta de tuerca “gran” que nos depara el libreto casi en el final- una resolución cargada de moralina que pareciera querer advertir sobre las peligrosas consecuencias de emanciparse de los usos y costumbres socialmente más aceptados. Al director Mike Barker le alcanza con dos escenas para definir a Neil (Gerard Butler, el grandote de 300) en su ámbito laboral. Ambicioso, inteligente y absolutamente inescrupuloso en su rol de ejecutivo publicitario, el tipo lleva grabada la palabra ÉXITO en la frente. En su vida personal tampoco le va nada mal, pues está casado con la atractiva Abby (Maria Bello) con la cual cría a una hermosa niña de cinco años, Sophie. La familia vive lujosamente en una casa de aquéllas y viaja en una infaltable camioneta 4x4. La verdad, sólo les falta un perro que mueva la cola.

Este cuadro supuestamente idílico se despedaza (el título alternativo de la película, que fue emitida en EEUU por la TV de cable sin pasar por los cines, es justamente Shattered) cuando un desconocido (Pierce Brosnan en su nueva faceta de actor caracúlico) secuestra a la pareja en plena calle. Amenazando con ordenar el asesinato de la pequeña Sophie –cuya babysitter es una secuaz del criminal- los obliga a realizar una serie de pruebas que primero ponen en peligro su estabilidad económica, luego la relación que los une y, last but not least, sus propias existencias.

Acorralados bien podría haber sido subvencionada por algún sector extremista de la Iglesia católica (¿ya mencioné a Mel Gibson?), porque el guión hace énfasis en los pecados, las mentiras y las hipocresías que envuelven a sus personajes. La película esconde sus cartas con cierto tino, por lo que los motivos secretos del secuestrador recién se revelan cerca del clímax. Como a nadie se le va a caer la mandíbula de la sorpresa, el guionista Wiliam Morrissey decidió llevar la cuestión aún más lejos para que las damas crédulas de la platea dejen escapar un sonoro “ahhhhh” en el momento clave. Dicho giro podrá arrebatar las mejillas de dos o tres almitas inocentes pero a un costo altísimo, porque la idea en cuestión para mi gusto hace demasiado ruido. Y paga muy poco.

Más allá de esos “detalles”, la historia delata astucia en su elaboración y no carece de interés. Hay un suspenso contínuo, siempre en crescendo, una puesta en escena solvente y tres actuaciones sin fisuras. El filme entretiene hasta ahí y resulta un aceptable exponente del género. Cualquier duda, a la salida del cine te rezás cinco Padrenuestros y diez Avemarías y listo. Con un poco de suerte, Mel Gibson no va interferir en tus sueños.

Diego Martínez Pisacco

El staff opinó:

-Apenas llevadero como thriller donde las apariencias engañan con un interrogante por responder: ¿Por qué estrenan este tipo de filmes tan mediocres?- Pablo E. Arahuete (4 puntos)