Anarquía en la Banda Oriental

 

Acratas

(Idem - Uruguay / 2000 - Documental)

Dirección: Virginia Martínez


 

 

 



Realizada en el 2000, llega finalmente Ácratas, documental uruguayo sobre el anarquismo, dirigido por Virginia Martínez. El film cuenta la historia del movimiento anarquista del Uruguay, pero como bien corresponde a un movimiento que proclama “ni patria ni bandera”, la historia se extiende de Montevideo a Tierra del Fuego, pasando por Buenos Aires y culminando en España, en los albores de la guerra civil. La historia se cuenta a partir de tres hechos clave: el asalto al Cambio Messina en pleno centro de Montevideo, la fuga del penal de Punta Carretas y el ajusticiamiento del comisario Pardeiro, suerte de Ramón L. Falcón uruguayo y símbolo de la represión en su país. El eje está puesto en Miguel Arcángel Roscigno, quien, de una personalidad mas racional que arrojada, se destacó como líder intelectual.

En un relato documental clásico -de entrevistas, locución y archivo-, lo que se destaca en Ácratas son precisamente las imágenes de archivo, muchas de ellas inéditas o muy poco vistas: filmaciones de época, fotos familiares, publicaciones, noticias y caricaturas. El otro punto fuerte son los entrevistados, entre ellos un insoslayable Osvaldo Bayer, quizás la máxima autoridad (con perdón de la palabra) en la materia en éste rincón de globo, y que incluye a luchadores sobrevivientes, una sobrina de Roscigno y hasta el hijo del comisario asesinado. 

Si la historia es fascinante en si, algunos momentos se destacan. Como la fuga del penal  a través de un túnel, que luego fue utilizado en parte por los Tupamaros para fugarse en 1971. Momento de ironía ya que por el túnel se salía a una carbonería bautizada “El buen trato”, cuando el túnel nacía en una cárcel a la que se la conocía como “El abuso”. Otra ironía está puesta en observar la forma en que se describe al personaje del comisario Pardeiro, a quien su hijo, ya bastante mayor,  llama cariñosamente “papá”, y lo pinta como un esposo romántico, una especie de Sherlock Holmes que utilizaba métodos analíticos y de camuflaje para atrapar a los malhechores, pero a quienes los anarquistas describen como un represor despiadado y fanático que usaba la tortura como método de cabecera.

Esta diferencia en las visiones alcanza también al movimiento. Cuando la polémica se centra en los actos de expropiación, algunos reivindican esos actos como ataques a la propiedad y una forma legítima de financiar el movimiento, y otros (como Lucce Fabri) consideran que estos lo degradaban.

Los anarquistas siguen conservando esa cuota de credibilidad que otros ya no tienen. Su idealismo mantiene el halo romántico que los acompaña frente a las traiciones y agachadas de quienes al acercarse al poder, se convirtieron en lo que combatían. Por eso, aun frente a los errores, su lucha sigue despertando simpatía.

De una realización formal estándar, el film no va a revolucionar el género. Se destaca por la investigación y por tomar una historia interesante pero intricada contándola de manera comprensible, sin vulgarizarla y explorando sus complejidades y contradicciones.

Ricardo Ottone