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Apocalypto(idem - EEUU /2006 – 139 min) Dirección: Mel Gibson Intérpretes: Rudy Youngblood, Dalia Hernandez, Jonathan Brewer, Carlos Emilio Baez, Raoul Trujillo
Rambo en versión indígena
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Hablan en dialecto maya y se la pasan persiguiendo por la selva al protagonista, pintado de azul como un pitufo saltarín, porque decidió escaparse a segundos de ser sacrificado tras haber sido capturado por los indios malos. Lo llevan a la ciudad imperial. Allí, ruedan cabezas por las escalinatas de un templo frente a una multitud, ávida de sangre, que festeja cada muerte con vítores y hurras al sacerdote cortacabezas. El resto es un festín gore donde el héroe se despacha a cuanto captor se le cruce hasta recuperar a su familia. En definitiva de eso se trata: lo primero es la familia, en su concepción cristiana por supuesto. Ésta es la historia que Mel Gibson eligió filmar para transportarnos a la decadencia del imperio maya. Apocalypto, viene a marcar el cambio de lo viejo por lo nuevo o por lo menos bajo esta perspectiva tan superficial -como la de un manual escolar- va tejiendo su red, en tono de aventura sin épica y sin ningún vestigio de realismo. Así, si la acción transcurre en esta época, poco explorada desde el cine, sólo obedece al capricho de Gibson, cuya única trasgresión -a esta altura- es hacer lo que quiere porque tiene dinero y cierto prestigio como director que es inobjetable. Sin embargo ¿cabe algún reconocimiento a este despropósito?, que reduce una civilización tan compleja y rica (recomiendo para quien quiera instruirse acerca de la cultura maya leer nuestro libro de visitas) a dos conceptos: supersticiosos y belicosos. Solamente por el timing frenético, que gracias a la cámara en mano o suspendida sobre cables, no decrece. Tampoco la escalada de violencia habitual en un film del director de Corazón valiente. No obstante, el cuarto opus de Gibson es un film aburrido en su primera hora, redundante en su esquematismo y pasatista cuando se vuelve tan absurdo que no deja chance de tomárselo en serio. Por suerte Mel Gibson no es Terence Mallick y aún no convirtió a Pocahontas en la próxima psicópata americana. Pablo E. Arahuete El staff completo opinó:
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