A través de tus ojos

(Argentina / 2006 – 102 min)

Dirección: Rodrigo Furth

Intérpretes: Pepe Soriano, Adriana Aizenberg, Marcos Dubuch, Miguel Angel Porro, Toto López

 

Indefensión e indecisión

 

 

 

 

 

 

 



Un matrimonio maduro (interpretado por Pepe Soriano y Adriana Aizenberg), propietario de una pequeña industria viaja a Nueva York. El objetivo principal es que ella reciba un trasplante de riñón; pero algo va a ocurrir que hace que el marido tenga que vérselas solo en esa ciudad y sin saber inglés. Si bien no se explicita, el marco parecería ser el de los años 2002 y 2003, con los telones de fondo de la  crisis argentina y de la creciente hostilidad a ciertos extranjeros en EEUU.

Si bien es cierto que la película tiene el gran mérito de no caer en lugares comunes ni en facilismos, y que es capaz de comenzar casi como una comedia e irse deslizando sin tropiezos hacia el drama (o la tragedia), también lo es que la indecisión temática la afecta demasiado.

La falta de jerarquización narrativa hace que el exilio económico, la ‘piolada’ argentina, el amor incondicional hacia la pareja, el ser dependiente de ella y la indefensión que resulta de perder los referentes culturales y económicos estén siempre presentes, peleando por un primer lugar que es imposible que tengan simultáneamente en un mismo relato.

La película es (muy) prolija en los aspectos de imagen y de sonido, así como en los interpretativos; pero no tanto al ordenar y dar intensidad al material y a los contenidos a contar, aunque la pulcritud audiovisual lo disimule. No obstante, logra impactos emocionales que varían según los espectadores, lo que constituye su mayor mérito.

Uno de ellos es mostrar la condición de extranjería de modo sencillo y eficaz cada vez que el personaje de Soriano sale a caminar por la ciudad, en el medio de un invierno que pone su situación más inhóspita.    

Otro acierto es la de no mostrar sólo una Gran Manzana rutilante o muy pobre, sino ciertos espacios urbanos poco habituales en el cine. La mirada del extranjero a veces favorece ese punto de vista, como le pasó a Manuel Antín con París en La cifra impar (Argentina, 1961), o a Wong Kar Wai con Buenos Aires en Happy Together (Hong Kong, 1997).

Esos puntos de vista son los que vigorizan este sobrio, interesante y desparejo filme.

Luis Pietragalla

El staff completo opinó:

Pablo Arahuete Juan Blanco Sergio Dobosz Emiliano Fernández Diego Martínez Luis Pietragalla Omar Tubio
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