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Bailando pa no llorar |
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¿Bailamos? (Shall
we dance? – EEUU / 2004 – 105min) Dirección:
Peter Chelsom Intérpretes: Richard Gere, Jennifer López, Susan Sarandon y Stanley Tucci
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El cine siempre fue un excepcional espacio
para creer en altos valores como el amor y la felicidad. Se supone que las películas toman
elementos de la vida y
proveen en retribución para que el espectador aprenda a redescubrir
ciertos valores desde la butaca…; sería más o menos esa la idea. Claro que
también se puede considerar que el cine, o las películas, tergiversan el
mundo, mienten al respecto y destruyen la esencia de las cosas. A éstos
últimos no les gusta el cine, o al menos no compran películas. ¿Bailamos?,
una suerte de drama romántico –remake de otro oriental- con mucho
sentido del humor, viene a cuento de "enseñarnos" a amar, a bailar (¿¿??), a aventurarnos a lo nuevo, a crear vínculos y -en última
instancia- a descubrir que nunca se está sólo cuando se tiene un arte al
cual recurrir… o al menos películas para ver. En ¿Bailamos?
John Clark (Richard Gere) es un hombre de familia y de negocios que tiene
todo lo que uno puede llegar a querer en la vida, pero que al tiempo
quiere más. Una bella y devota esposa que lo ama (Susan
Sarandon), hijos lindos y buenos y un trabajo estable no lo conforman
porque se está poniendo viejo; el paso del tiempo y la rutina (en el
sentido más gris de la palabra) le están aniquilando el espíritu, a
pesar del retrato perfecto de su hogar. Así pues, he aquí un hombre
probablemente ingrato al alcance de la felicidad que no puede con tal
estado de ensueño. Cosas del cine tal vez, tal vez no. Sea como sea, el
tipo habrá
de encontrarla de nuevo en una pista de baile. Es decir, en el arte. John comienza a tomar clases de baile a escondidas de su
esposa y seres queridos, y de repente encuentra una nueva razón para
vivir (en un principio es el gran trasero gran de Jennifer López
para después pasar a ser el baile en sí). Y sí, él aprende a bailar,
cosa que lo alegra y lo llena de esperanzas; algo nuevo que hacer y el
desafío de probarse a sí mismo. Pero al fin de cuentas, lo que más está
cambiando la vida de John son los nuevos amigos. Por eso, para cuando el
pobre abogado llegue a tomar conciencia de que ya no está tan viejo y tan
solo, sabrá pedir “perdón” y decir “te amo”, y por sobre todas
las cosas sabrá que la felicidad es un estado de paz interior. Claro,
para ese entonces en ¿Bailamos?
habrán desfilado muchas situaciones, desde inverosímiles hasta
encantadoras; sobre todo si los clichés están
a cargo de un tipo tan seductor como Richard Gere (sorpresivamente suelto
y a gusto con su personaje), una morocha tan sexy como Jennifer López
(fina, educada y tan dulce como para querer comprarse una y llevarla a
casa) y un comediante tan fenomenal como Stanley Tucci (con peluca o sin
peluca, soberbio). Por un lado ¿Bailamos?
es otra exposición banal de esa máxima que hace a Hollywood la fábrica
más grande de sueños ¿tontos?..., o de amores que sólo existen para la
gran pantalla. Pero al tiempo es una demostración de que el cine, como
fenómeno utilitario, puede ser para muchos esa misma pista de baile que
para John Clark representa el descubrimiento de una nueva esperanza en el
arte, de nuevas aventuras y amigos. Un intrascendente pero no menos
acertado razonamiento sobre la constante lucha del hombre por combatir la
soledad y sobre el hecho de que, tal como John en la película, nadie está
exento de la infelicidad que supone la represión emocional. |