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Sobre la imposibilidad de una verdad absoluta
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Los crímenes de Oxford (The Oxford Murders - España / Inglaterra - 2008 - 107min) Dirección: Álex de la Iglesia Intérpretes: Elijah Wood, John Hurt, Leonor Watling, Julie Cox, Burn Gorman y Anna Massey Fecha de estreno: 08-05-2008
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Y finalmente Álex de la Iglesia reincidió en los Estados Unidos. En muchos reportajes había narrado la traumática experiencia detrás de Perdita Durango (1997), pero aún así se decidió a abandonar España por un período incierto (sus próximos proyectos también serán en inglés). Los Crímenes de Oxford (The Oxford Murders, 2008) continúa el camino ya trazado en La habitación del niño, el episodio que dirigió para el ciclo televisivo español del 2006 Películas para no dormir. No sólo porque deja de lado los pasajes cómicos que determinaron toda su producción hasta Crimen ferpecto (2004), sino además debido a la presencia de frondosas meditaciones intelectuales que este Licenciado en Filosofía ya había esbozado en la recordada y extraordinaria El día de la bestia (1995). Estamos ante un gran thriller de misterio que desborda profesionalidad y atrapa desde la primera escena. El film comienza con la llegada a la Universidad de Oxford de Martin (Elijah Wood), un estudiante norteamericano que está obsesionado con la idea de convencer al prestigioso profesor Arthur Seldom (John Hurt) de que actúe como tutor para su tesis de grado. Para ello visita con perspicacia la casa de la señora Eagleton (Anna Massey), una antigua amiga de Seldom que le puede facilitar la tarea. Mientras juega a dos puntas con la hija de la mujer, Beth (Julie Cox), y una amiga circunstancial, Lorna (Leonor Watling), se ve implicado en el descubrimiento del cadáver de la anciana cuando él y Seldom coinciden en el mismo lugar. Lo que parecía un hecho natural pronto se convierte en un asesinato. Ambos deciden unir fuerzas junto al inspector Petersen (Jim Carter) para hallar al culpable. Aparentemente el asesino es un admirador del profesor y está haciendo todo en su honor... La novela Crímenes Imperceptibles del argentino Guillermo Martínez constituyó la base del interesante guión escrito por el bilbaíno y su colaborador habitual Jorge Guerricaechevarría. De la Iglesia pone siempre su extensa cinefilia al servicio del relato y así encontramos citas varias y componentes estructurales de todo calibre: el tópico del falso culpable a la Alfred Hitchcock, un pulso macabro símil Roman Polanski, tomas secuencia que recuerdan a Brian De Palma y hasta algunos personajes muy extraños que remiten indefectiblemente a Darío Argento (dentro de este último apartado está la composición de Burn Gorman: Podorov, el bizarro compañero de habitación de Martin). El realizador consigue un desempeño actoral un tanto desparejo pero estable, sabe administrar con destreza los resortes del suspenso y a fin de cuentas conserva su independencia artística. Ahora bien, aquí las disertaciones filosóficas están en primer plano. La confrontación entre la verdad determinista/absoluta, personificada por Martin, y el saber azaroso/relativo, representado por Seldom, es el eje central que atraviesa toda la historia; la cual toma los homicidios como una excusa para cuestionar las fronteras de la lógica humana y los exabruptos de los fetichistas de la numerología (matemáticos, físicos, etc.). Las sucesivas vueltas de tuerca, los diálogos detectivescos, el tono detallista y los falsos finales complementan y contextualizan el conflicto entre estas dos posiciones opuestas. Los Crímenes de Oxford fija posición y abraza la teoría del caos, exaltada a través de la clásica frase en la que “una mariposa agita sus alas y provoca un huracán en otra parte del mundo”. El mismo protagonista ve cómo su accionar genera muchos más efectos que los previstos... Emiliano Fernández El staff opinó
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