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Entrevista a Fabián Forte
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El director de la visceral Mala Carne nos cedió un tiempo para confesarnos qué se esconde detrás de una de las películas de terror más anómalas del cine nacional ¿Cómo y cuándo nace Mala Carne? Mala Carne nace como proyecto a mediados del 2002. Con nuestro grupo Domauno veníamos realizando una miniserie de TV llamada “Buen Día Para Todos”, la cual se grababa en formato de video y se editaba en cámara para abaratar costos en edición. Esta técnica me hizo recapacitar acerca de cómo realizar cine con muy bajo costo y casi de manera “artesanal”. Debido a esta experiencia de dos años de trabajo, me anime a pensar que era posible realizar un largometraje de esta manera, obviamente limitando locaciones y personajes, y comencé a escribir una historia que me represente y que pueda ser realizada con bajos recursos. Considerando los riesgos de trabajar en nuestro país sobre un género tan difícil y subestimado como el terror ¿qué te motivó a hacerla? En realidad todo género es difícil, uno puede querer emocionar y no provocar sentimiento alguno. Toda película tiene sus riesgos. Creo en la fidelidad hacia uno mismo, sus propios gustos y valores, la pasión que te lleva realizar una película. Si está hecha con dedicación y fiel a su discurso, creo que esto hace que la película sea genuina y tenga vida propia. En cualquier género, hablo del cine en general. Traté de no traicionarme y hacer una película de terror, pensando en mi expresión como artista y no en lo que funciona en nuestro país, o bien en lo que esta “bien visto”. Si Argentina tiene una “industria cinematográfica” creo que el terror la va a enriquecer, pues la variedad hace al gusto. En Argentina por cuestiones más bien presupuestarias el terror es sinónimo de “under” o “bizarro”, suponiendo muchas veces una categorización muy baja de este tipo de obras. Mala Carne no cuaja de lleno dentro de esa categoría ¿Por qué crees que escapa al paradigma? Creo que Mala Carne es una película bizarra. Quizás no se note demasiado porque mi intención no fue poner énfasis en asustar, sino más bien en las relaciones amorosas. En las relaciones posesivas. ¿Te identificás con el término “under”? ¿Compartís esa visión del tema, ya sea como director o como espectador? Me identifico con quienes tienen ideas y luchan por desarrollarlas y poder realizarlas, de cualquier manera, vendiendo sus cosas para poder hacer una película. Creo que los términos como”under” o “bizarro” pueden funcionar en contra. Como emblema de “hacer cualquiera en nombre de lo bizarro” o “no veamos esto que debe ser una truchada”. Hay películas bizarras que han ganado este título por quebrar con estructuras preestablecidas, y son grandes hitos del cine. Con Mala Carne el trabajo fue doble. Por sobre las complicaciones del género, existe el detalle de la filmación siguiendo la cronología del relato. ¿Qué te llevó a optar por ese ordenamiento y en qué crees que beneficia a la película? Fue una opción nacida de la necesidad. Al no tener dinero, tuvimos que aceptar este método como única chance de poder realizar la película. Como beneficio me hace crecer en cuanto a mi forma de narrar historias, esta forma de trabajo te permite estar en contacto personal con el ritmo de la película. Pensá que vos editás a medida que vas grabando, o sea que cada escena tiene que tener el mismo pulso que las anteriores, y estar atento a la curva dramática, a saber cuándo frenar la tensión y cuándo subirla. Estas cara a cara con tu creación, sin filtros ni arreglos a la hora del montaje. Es genuina. O sea que el riesgo es grande. El actor se beneficia al desarrollar su personaje de manera cronológica, sin la fragmentación habitual. En la película demostraste mucha habilidad para generar una ambigüedad temática y crear climas de suspenso sin deschavar el rumbo de la historia. Sabiendo que este recurso a veces es un arma de doble filo que sirve tanto para enganchar al espectador como para extraviarlo… ¿no te asustó emplearlo? ¿qué estabas dispuesto a arriesgar con él? Gracias por tu generosidad. Mi idea es no ser cursi, o más bien, quebrar un poco con la estructura de un cine que venimos viendo hace años. Creo que esto enriquece a la película, le da vida. Me parece que el espectador agradece cuando no es tratado como estúpido y se deja engañar por la historia. Al fin y al cabo, a nadie le gusta que le cuenten el final de una película, pues necesitan ser sorprendidos. Si uno sabe de antemano que va a suceder, desvalora la historia. Nosotros sabíamos que Mala Carne era una historia muy sencilla, que comienza con una situación cursi, desde ese punto de partida había que quebrar con lo que el espectador creería que iba a ver. La angustia y la desesperación en tu película también son un gran mérito de los actores, en especial desde la óptica de las víctimas. ¿Cómo diste con ellos? ¿Cuáles fueron tus criterios de búsqueda y qué indicaciones les sugeriste para que demostraran tanta convicción? Básicamente dejé que se convencieran con la historia y ver las ganas de estar en el proyecto con sus sugerencias para que la historia crezca. De antemano sabía con quiénes contar para que la protagonicen. El actor protagónico, Federico Bezenzette es parte del grupo Domauno al igual que mi asistente Ariel M Herrera. Juntos armamos proyectos y escribimos acerca de lo que esta por venir. El resto de los actores fueron cruzándose en el momento en que desarrollábamos el proyecto. Busqué en ellos el potencial creativo, su nivel de improvisación ante la situación, y el compromiso como te contaba antes. Al identificarse con el personaje, los actores entendían el sentimiento que desarrollan a lo largo de la película. Yo simplemente traté de acomodar sus técnicas para que sean orgánicos y creíbles. Si tuvieras que nombrar algunas referencias, sean literarias o cinematográficas, que te hayan inspirado para trabajar sobre ese vampirismo tan visceral en Mala Carne ¿Cuáles serían? La noticia del camión con ganado que volcó en una ruta argentina y la reacción de la gente, aprovechar la ocasión y arrancar las vísceras de los animales moribundos para poder comer. Esto lo vimos todos por TV, y esa noticia me disparó Mala Carne. Fijate que de esto solo quedó el hecho del “canibalismo” como negocio. Después puedo citar autores como David Lynch, Bernanrdo Bertolucci, Takeshi Miike y textos como los de Anne Rice, pero igual sigo afirmando que hay que estar atento a lo que nos rodea; “la realidad supera a la ficción”. Las dos vampiresas mezclan parte del folklore clásico del chupasangre romántico y seductor con algunas obsesiones más contemporáneas y destructivas, como por ejemplo el fetichismo o el sadismo. ¿Cuál es tu visión sobre el vampiro de hoy y en qué crees que se diferencia del clásico? Se diferencian en que el vampiro a lo largo del arte fue adaptándose a los tiempos modernos, como las cucarachas, y su sangre se mezcló con otras hierbas para poder sorprender y asustar como antaño. El vampiro hoy es una fusión de diferentes personajes, pues como todo depredador debe sobrevivir al hombre. Igualmente prefiero llamar a los personajes de Mala Carne “fieras” más que vampiros. ¿Vas a volver a trabajar sobre el tema? ¿Qué te espera después de Mala Carne? Es un tema que me ha gustado desde chico, pero no me gusta repetirme. Si trabajara nuevamente sobre el tema, debe ser un giro muy distinto al de Mala Carne. Y sobre qué me espera, eso depende mucho de la gente. Espero poder ganarme la vida realizando películas, que es lo que hago con gusto y placer. por Juan Blanco
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