Garganta tan profunda como polémica

  Que un film haya contado con un presupuesto de sólo u$s 25.000, recaudado la friolera suma de u$s 600 millones, descartando la idea que detrás de las cámaras aparezcan figuras como Spielberg, Cameron, Lucas o algún otro “monstruo”, es impensable; pero hay que creer nomás ya que se trata del ícono de la industria porno: Garganta Profunda.

Este es unos de los puntos de arranque de Inside Deep Throat (Dentro de Garganta Profunda), documental no dedicado al rodaje del film y que tampoco intenta un estudio minucioso de sus valores artísticos. Más aún, contadas escenas del film original aparecen tras el riguroso trabajo de documentación llevado a cabo por Fenton Bailey y Randi Barbato. Ciertamente, Dentro de Garganta Profunda es un divertido journal sobre los cimientos forjados en la industria del XXX debido a una de las películas más controvertidas -que de hecho- molestó muchísimo a ciertos sectores de la derecha americana.

 Garganta Profunda (1972), film en donde una mujer (Linda Lovelace) acude a su  ginecólogo (Harry Reems, más bien un psiquiatra erotómano)  por no conseguir llegar al orgasmo por las vías naturales. El médico, con la ayuda de su ninfomaníaca y rubia enfermera descubre la razón: la paciente tiene el clítoris en el fondo de la garganta!!!!.

Es hacia el final de la película cuando uno de los mismos pacientes del Dr. Young -mezcla de vouyerista con algo de tímido masoquista-, se enamora perdidamente de Linda y para hacer más notoria su felicidad, se inyecta en su pene suficientes siliconas como para alcanzar el tamaño ideal para la plena satisfacción de nuestra heroína. Con espantosas actuaciones y bajo la dirección de Gerald Damiano (propietario de una salón de belleza femenino antes de dedicarse al séptimo arte), el film no tardó en convertirse en un estandarte de la explosión sexual tan en boga entonces, con mensajes que pregonaban la existencia del orgasmo femenino o las virtudes del sexo oral (admirable lo de Linda) por encima del coito. Garganta profunda, con escenas de sexo explícito, se convirtió inesperadamente en el epicentro de una tormenta social y política sin precedentes cómo así también en un gran fenómeno cultural. El gobierno de Nixon conjuntamente con el FBI combatieron fuertemente a la película y a sus creadores a los que responsabilizaban de fomentar abiertamente la pornografía y la obscenidad, lo que desató una fuerte polémica que dividió a la sociedad entre los que algunos consideraban una ofensa a la moral estadounidense y otros, una inaceptable práctica de censura y vulneración de los derechos del individuo.

 Dentro de Garganta Profunda propone un viaje a la década de los 70 explorando la situación social, cultural y política de los norteamericanos gracias al impacto que provocó una película porno, cuyo título sirvió de referente al escándalo de Watergate. Por el documental desfilan personajes entrevistados como Linda Lovelace (fallecida en 2002 a causa de un accidente), escritores como Gore Vidal o Norman Mailer, Erica Jong, John Waters, o directores como Wes Craven (confesando su paso por el porno en sus inicios) o Francis Ford Coppola, espectadores en su momento de la controvertida película. El documental navega por el contexto moral en que se filmó y estrenó  Garganta profunda, recuperando fragmentos de los únicos filmes permitidos en ese momento por el gobierno norteamericano en los que el sexo de manera explícita aparecía en películas educativas que enseñaban al hombre a “manejar” a su esposa (una especie de teleescuela técnica del sexo). Sumado a esto, explora también la censura que sufrió el filme que llegó a ser prohibido en 23 estados y la persecución a sus protagonistas, principalmente al actor Harry Reems, acusado de conspiración por transportar obscenidades a través de las fronteras estatales (cuando Reems fue declarado culpable en 1976, una impresionante lista de grupos por las libertades civiles, junto a figuras de Hollywood como Jack Nicholson o Warren Beatty se plegaron en su defensa). La popularidad fomentada por grandes celebridades, incluyendo a Bob Hope y Johnny Carson, que de sus comentarios televisivos la habían introducido en las masas, cuestión que motivó al público a verla.

El trabajo de Bailey y Barbato es notable y divertidísimo, un auténtico disparo contra el conservadurismo; Garganta Profunda “puso” al sexo en el ring de combate durante un breve lapso aunque en los tiempos que corren los americanos sigan sintiéndose incómodos con él (a no pensar que  son sexualmente disfuncionales, no?). Pese a todo, el mercado del XXX rinde bastantes dividendos como para combatirlo.

A la fecha, el film se encuentra disponible en nuestro país únicamente en formato DIVX (cualquier consulta para su obtención. editorial@cinefreaks.com.ar).

 Un poco más de Linda y Damiano

Linda Lovelace, (su nombre real era Linda Boreman), debutó en 1969 en el film Dog Fucker. En 1973 protagonizó Deep Throat 2 de Joseph W. Sarno. En 1980 aparece nuevamente con Super Clímax de Joe Dámato y Claudio Bernabei. Curiosamente, durante los últimos años se dedicó casi exclusivamente a combatir la pornografía. Su último trabajo The Story of X (1998) de Chuck Workman es un documental en el que también aparecen Traci Lords y Roman Polanski.

Gerard Damiano retoma su carrera en 1973, realizando una película mucho mejor, El Diablo en la Señorita Jones, con escenas tan escalofriantes como el suicidio en una bañera de la porno star Giorgina Spelvin cortándose las venas con una cuchilla.

Sergio Dobosz