Entrevista a Flavio Nardini y Cristian Bernard… en estéreo y a colores!

 

Los regresados...

 

Pasó mucho tiempo desde aquella  mordaz 76-89-03, pero sus inquietos e inolvidables realizadores volvieron y en excelente forma con Regresados. Motivo más que suficiente para querer conocerlos de cerca y someterlos a esta jugosa entrevista en la que dos de los más honestos exponentes del cine nacional actual hablan de todo y sin concesiones...

 

Artesanos de la desesperanza

 

 

 

 

 

 

 

 

Nardini con actitud "Sopranesca"

 

 

 

 

 

 

 

Bernard en su salsa

 

 

 

 

 

 

 

La que lo empezó todo...

 

 

 

 

 

 

 

Wanda... quién podría olvidarla?

 

 

 

 

 

 

 

El Rey de la noche... otro inolvidable

 

 

 

 

 

 

 

El regreso esperado...

 

 

 

 

 

 

 

El Gran "Pequeño"

 

 

 

 

 

 

 

Nardini, Capusotto y Sabatini en acción

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En el último segmento de 76-89-03, la acción transcurre en el año 2003 como un ensayo de futurología para la época en que se estrenó esta ópera prima. Regresados se instala en el 2002 (un año menos), ¿podría existir un correlato entonces entre estas dos películas como una continuación?

NARDINI - Ups, no entendí muy bien esta pregunta. La primer diferencia es que escribimos 76-89-03 en 1998 y pronosticamos un 2003 que nos parecía absurdo y terminó siendo real (recuerden que las elecciones la ganó Mendez, luego no se presentó al ballotage).

Regresados la escribimos en plena crisis del 2001 y principios del 2002, por eso está ambientada en esa época. Los problemas de producción que tuvimos como directores hicieron que recién pudiéramos filmar en 2005 y estrenar en 2008.

Con respecto al tema de continuación, creo que es algo que tocás en una pregunta más adelante, acerca de una trilogía generacional. En ese aspecto sí, nos parece que Regresados es una continuidad temática de 76-89-03.

BERNARD - No fue hecho adrede, pero sin querer se encastró como una continuación. Lo que pasa que la Argentina te supera. Yo nunca pienso en hacer una película sobre el momento político en el cual estoy viviendo. De hecho no me considero un tipo con ideales, ni ideología, ni adhiero a ninguna banderita partidaria. Lo que pasa es que cada vez que escribo una historia el país estalla y las esquirlas me caen en las páginas.

 

Ambas habilitan una lectura política. Resulta evidente que los personajes de 76… convivieron con la dictadura desde su infancia, y los de Regresados con la primavera alfonsinista, el menemato y el corralito. ¿Pensaron a la hora de concebir el guión reflejar este proceso histórico/político, o como dice en el cine: cualquier similitud con la realidad es  mera coincidencia? ¿Cómo y cuándo nació el proyecto de Regresados?

NARDINI - Veamos, generacionalmente los protas de 76… son iguales a los de Regresados. En 76… hablamos de infancia de los personajes (durante la dictadura) y en Regresados de la preadolescencia (finales dictadura, principio de democracia). Cuando pensamos una idea para un largo no nos ponemos ningún tema ni ningún mensaje como premisa. La única premisa es construir una historia que, a nuestro criterio, merezca ser filmada por la historia misma.

Después, naturalmente, cuando surge una idea a prueba de obstáculos, una que nos motiva y nos genera ansiedad por contarla empezamos a construir esa historia, y en esa construcción uno pone todo lo que tiene a su disposición para hacer la historia más rica, más verosímil y más interesante.

Si se nos hubiera ocurrido una historia de ciencia ficción probablemente no hubiéramos nombrado el corralito, pero lo que se nos ocurrió fue partir de un encuentro de ex-alumnos para contar historias tragicómicas del mundi hoy. En ese contexto, a fines de 2001, era impensable proponerse una película con tres historias y que ninguna hablara o rozara del proceso político y económico.

El proyecto nació cuando ya hacia un año que Cristian y yo estábamos pensando ideas para una segunda peli, pasamos por mil diferentes, un 76-89-03 femenino, la historia de un cineasta que mata un crítico, hasta que a Cristian lo invitan a su reunión de egresados. Nosotros estábamos tentados en hacer una película en una sola locación, un casamiento por ejemplo, o algo como Reservoir Dogs (Perros de la Calle), fácil de filmar. Cuando vuelve de la reunión Cristian dice: “Negro, me parece que tenemos un punto de partida hermoso para una gran película”; y así fue nomás. Después nos pusimos a pensar cada historia, que tuvieron muchos cambios salvo la de Lacrose y Pequeño, que estuvo desde siempre. Tomamos The Big Chill (Reencuentro) de Lawrence Kasdan como una peli referente y, por supuesto, Magnolia como referencia pretenciosa de película coral. En Argentina, Felicidades de Lucho Bender, a quien le dedicamos la peli.

BERNARD - En el caso de 76…, la política y por ende el subtexto estuvo desde los orígenes de la idea. Con Regresados fue distinto, en la primer versión de la pleícula no existía la crisis porque ésta no había estallado. Pocos meses después de haber escrito la primer versión apareció Cavallo y su corralito, y a partir de ahí el desastre. Lo que pasó fue que a partir de ahí no podíamos hacer una película contemporánea que no retratara la debacle. Sería como filmar La Novicia Rebelde. Además cabe aclarar que nuestra idea era filmar en el 2002 y estrenar en 2003 y no cinco años después, como terminó sucediendo. Además, durante esa crisis ví miserias en mis amigos, en mi familia, en mis seres queridos que me llenaron de desazón. Ahí surgió uno de los principales temas de la película. Lo peor de las crisis no es el efecto instantáneo sino lo que dejan: la envidia, la supervivencia, el egoísmo, en síntesis: “el salvate a vos mismo”. Me acuerdo que en ese momento le pedí un favor a un amigo y él me dijo “sabés qué, no te lo puedo hacer porque si te lo hago gasto un contacto que después me puede servir a mí”. A partir de esa frase construí a este grupo de amigos que sólo quiere salvarse económicamente.

 

Tengo entendido que para 76… escribieron dos versiones del guión quedando finalmente una más liviana que la original  ¿cómo fue en el caso de Regresados?

NARDINI - No hubo 2 guiones de 76. En este cambiaron mucho las historias de Guido y Melina y la de los 3 amigos. Hubo muchas reescrituras a cargo de Cristian.

BERNARD - Regresados sufrió numerosas escrituras, creo que 7 u 8. Al principio las historias eran distintas. Incluso el personaje del español apareció recién en la tercera o cuarta escritura. Aclaro que Flavio y yo somos los dos únicos pelotudos  en la historia de la cinematografía nacional que pusimos un personaje español sin haber recibido un solo peso de coproducción de la madre patria; lo pusimos sólo porque el guión lo necesitaba.

 

En ambas películas aparece la noche como el escenario de referencia ¿qué importancia tiene para Uds. este elemento en su cine?

NARDINI – Y… la noche es misteriosa, salen los vampiros, es más cinematográfica. Pero es un plomo para filmar!!! Y más cuando son las noches más frías del año.

BERNARD - La noche es la hora de los monstruos, es la hora de los necesitados, de los vampiros, de los solitarios. La noche genera ansiedad  y la noche es el momento donde el hombre se sincera con su esencia. Muestra lo que es.  Desde ese lugar me parece fascinante el mundo nocturno. Me cuesta mucho pensar una película diurna. Durante el día la gente obedece órdenes y hace guita, dos cosas que me parecen muy aburridas para contar en una película.

 

Si  hubiese que elegir una escena emblemática de 76… quizá sería  aquella que transcurre en Ave Porco con el rey de la noche. En el caso de Regresados si tuvieran que elegir una escena emblemática ¿cuál sería y porqué?

NARDINI - Yo elegiría la de Carnaghi, antes de subirse al escenario para verduguear a Lito.

BERNARD - No es tan fácil encontrar una escena que resuma la película, porque Regresados está compuesta por tres historias y más personajes. Para mí cada historia tiene su clímax o su escena maestra. En el caso de la historia de los amigos creo que el clímax es cuando intentan secuestrar al gallego, en la historia de amor es cuando Guido toca el piano para Melina, es “la escena de amor” de la historia y por último en la historia de Pequeño creo que el momento mas intenso es cuando Lacrose entra a la habitación de Pequeño. En ese instante el espectador ingresa con Lacrose a otro universo, a otro género narrativo que jamás esperaba ver.

 

¿Qué privilegian a la hora de planificar la puesta en escena: el concepto, la estética, la imagen o la escena en general? ¿Cómo se complementan a la hora de trabajar, quién se encarga de qué cosa?

NARDINI - A la hora de filmar y escribir tenemos en cuenta todo. Después si podemos hacerlo 10 puntos o 7 es otra cosa, pero tanto Cistian como yo trabajamos con un equipo muy profesional que ponen el acento hasta en los detalles. En cuanto a la organización, Cristian se encarga de la puesta en escena y búsqueda de locaciones y yo del casting y de la dirección de actores, pero todo es luego consensuado entre los dos.

BERNARD - La acción dramática, el conflicto. Lo que les sucede a los personajes. Lo que los personajes se hacen a sí mismos o al prójimo. Eso es lo único que me interesa de una escena. Si algo sucede, sólo hay que poner la cámara en el mejor ángulo posible para retratar lo que sucede. Con respecto al trabajo con Flavio, él dirige a actores y yo me encargo de la puesta en escena.

 

¿De dónde provienen las historias y los personajes de Regresados? ¿Son puro producto de la imaginación o tienen alguna relación con experiencias personales o hechos reales?

NARDINI - Hay de todo. Ya de entrada, la imaginación es subjetiva y parte de un montón de información que uno tiene y que luego junta. Encima en este caso somos dos los que pensamos así, que hay mucha referencia real pero en todos los casos no nos conformamos con eso, sino que le ponemos cine, ficción.

BERNARD - Todos están basados en gente real. Aunque también cada personaje es un compendio genético de varias personas que conocemos. Por ejemplo Lacrose es la suma de todos los rugbiers que tuve que sufrir durante el colegio secundario. La frase “No te quise decir boludo, boludo” la decía un compañero que no podía para de decir “boludo” en cada frase, pero cuando Lacrose le pide a Pequeño que le rompa la cara, fue algo que un compañero me dijo a mí después de haberme hecho una joda pesada. El director de cine es un 20 TOP HITS de cineastas independientes nacionales, muchas cosas de las que dice las saqué textual de reportajes. El gallego está inspirado en un ex-amigo argentino que era un nostalgioso de la argentina. Guido tranquilamente es una mezcla de mi persona, ya que me casé con mi primera novia y compañera de colegio y también de un montón de amigos que tuvieron gloria y se les evaporó. Y Melina está inspirada en amigas y conocidas, chicas de panza llena y corazón vacío. Una cosa interesante es que hasta la fecha no recibí ni un llamado de ningún amigo. Se ve que o todavía no la vieron o muchos se vieron en los espejos y no les gustó nada el reflejo.

 

Por lo general cuando se toma el riesgo de hacer un relato coral, en el resultado final a veces se produce un desbalance entre las historias que se entrelazan y mucho más aún cuando se cruzan géneros con códigos diferentes (como en el caso de Regresados) ¿Cómo lidiaron  con este obstáculo al momento de decidir qué  contar y cómo? 

NARDINI - Ese era el gran riesgo y desafió de Regresados. No tuvimos un método, confiamos en que iba a quedar bien. Lo único que determinamos es qué matiz más, matiz menos, las tres historias iban a estar contadas dentro de un mismo universo; después la magia la hizo la edición, un proceso dificilísimo que nos demandó una reedición completa con alguien alejado del proyecto, porque teníamos una película de 2 horas 20 y no sabíamos qué recortarle. Así que al final, por consejo de Campanella, la reeditamos con alguien que nunca había leído el guión; sólo vio el primer armado largo con todas las escenas escritas. Le sacó 50 minutos y la peli ganó mucho en ritmo y humor.

BERNARD –Bueno, esto fue un gran problema que sufrimos en las primeras versiones. De hecho el primer montaje duraba cuarenta minutos más. Tuvimos que sacar escenas enteras que en el guión eran hermosas pero que cuando las llevamos a la práctica no funcionaron o eran demasiado redundantes. El problema con las historias corales es que cuando llegaste al clímax de una escena tenés que pasar al prólogo de la que viene y surge un efecto como de rebaje de Quinta a Primera.  Esto se solucionó gracias al aporte de dos montanistas: Santiago Marti y Felipe Guerrero.

 

Resulta llamativo que en la banda sonora de Regresados le hayan  dado un lugar a Les Luthiers, así como queda plasmado en los créditos de apertura. ¿Qué relación tienen con este ícono del humor argentino más allá de la nostalgia?

NARDINI -  Ninguna más que la admiración. Cuando filmamos Regresados no habíamos pensado en la introducción de Voglio entrare. Sin embargo, la letra del comienzo de la canción es utilizada por Lito cuando se reencuentra con sus dos viejos amigos que se ven obligados a responderle con el siguiente párrafo. Es decir, naturalmente nos había parecido atractivo y que no merecía ninguna explicación; el que la entendía, bien, y el que no… igual se iba a dar cuenta de que era un código de amigos.

En la reedición surgió lo de amalgamar las introducciones de cada personaje bajo el paraguas de ese tema. A partir de ahí: nuevo obstáculo; conseguir que Les Luthiers y la compañía discográfica nos dieran los derechos gratis, no se olviden que no teníamos un mango partido al medio. Le mandamos una carta al representante con la película contándole nuestra situación y nos dieron la aprobación absolutamente gratis, después de haber visto la peli y de haber visto que atrás nuestro no estaba ninguna productora importante, claro.

BERNARD - En lo personal, ninguna; y tampoco fui un gran fan de ellos. El mejor recuerdo que tengo es el de escuchar sus discos. Flavio es más fanático que yo. Lo que pasó es que en el comienzo la película empezaba distinta, con un gran plano secuencia en steady cam que ingresaba al colegio, recorría los patios y pasillos y luego llegaba hasta el aula magna donde estaba el profesor. Toda esta secuencia estaba acompañada por el tema School de Supertramp y verdaderamente era un velorio. Sonaba demasiada nostálgica y no era consecuente con el tono satírico de la película. Entonces a Flavio se le ocurrió que acompañáramos a la secuencia de intro de los personajes con Voglio entrare… De esta manera, en los primeros 5 segundos de película se plantea que esto que vamos a ver no es la realidad sino una parodia, una opereta generacional.

 

¿Se sienten identificados con el cine independiente argentino más allá de las condiciones de producción? ¿Qué cosas valoran y cuáles detestan de esta tendencia, teniendo en cuenta que uno de los personajes del film es un director de cine independiente frustrado?

NARDINI - No me siento para nada identificado con el cine independiente argentino. Alexis no es mi alter ego, es una crítica a todos los que sobrestiman un cine muy personal que termina ganando premios pero alejando al público.

BERNARD - A mí no me gusta ni el término independiente, ni la militancia independentista. Yo no tengo nada que ver con esa corriente. Somos independientes porque no nos queda otra. El establishment o la realeza cinematográfica que maneja y gobierna al cine nacional nunca se interesó por nosotros. A mí el cine que me gusta es el cine industrial. Yo no nací mirando películas indies, ni a Cassavettes (cineasta por el que tengo devoción). Yo me críe con El Padrino, con Spielberg, con De Palma, Scorsese y Lucas. Ese el cine que me gustaría hacer. Un cine industrial pero de valor artístico. Lamentablemente en Argentina o estas con Francella o con Lita Stantic. Yo no comulgo con ninguno de esos dos cines y por eso a Flavio y a mí nos costó ocho años volver a filmar una película. Somos como kelpers en este medio. Lo que más detesto del cine independiente es que odia al espectador. Lo desprecia. Lo trata de estúpido e ignorante y por ende lo alejó del cine. La gente no quiere ver más cine nacional. Te dicen: “No, argentina yo ya ví una con Darín este año”. Y lo peor es que tienen razón, porque la pobre gente se comió un montón de “Corolarios de un crepúsculo dormido” (N de r: título de un film ficticio al que se hace referencia en Regresados). Películas infladas por los premios y una crítica amiguista  que las vas a ver y no tratan de nada.

A mí hasta me hacen reír los slogans de los afiches de estas películas. Frases tipo “El no tiene memoria y no quiere tenerla”. O “Nada sucede en los senderos de la nada”. La gente está harta de esto y lamentablemente por estos bodrios no va a ver otras películas como la nuestra, donde hay personas que hacen cosas y a las que les suceden cosas.

 

En una oportunidad el director argentino José Martínez Suárez fue muy elogioso con su trabajo. ¿Cómo es su relación con los directores de cine de aquella época? 

NARDINI - No tenemos contacto con casi nadie de esa época, sólo con el Gran José, que en mi caso lo conocí primero por racinguista y después por el cine.

BERNARD - José es mi gran maestro. El único que tuve. Ir a sus clases es una especie de santuario. Debe ser el único cineasta al que se le nota el amor por las películas. Con los otros directores de esa época no tengo relación. Conozco a Antín porque fui dos años a su escuela, pero el único que me representa es José Martínez Suárez. Me da mucha bronca que en todas las escuelas de cine el modelo a seguir sea Leonardo Favio. Si Favio es nuestro Orson Welles, estamos en el horno.

 

Tras el estreno de 76… hace ya casi diez años, ciertos sectores de la crítica los tildaron de fachistas, misóginos y menemistas. ¿De aquellos tiempos a la fecha Uds. creen que esos mismos críticos ahora los acusarían de nostálgicos irrecuperables? ¿Qué cambió en ese transcurso respecto a su manera de pensar el cine?

NARDINI - Esos críticos pueden estar pensando cualquier cosa y no me importan. Yo sigo pensando el cine como antes, no me arrepiento de nada de lo que filmé, de nada de lo que me quejé y de nada de lo que hice. Pero me gustaría decir que así como estuvo esa crítica, nosotros tenemos muy buena llegada a la mayoría de los críticos de todos los medios eh! Los que mataron 76… son los de una revista sola.

BERNARD -En general Regresados fue muy bien tratada por la crítica, incluso aquellos que no nos quieren se abstuvieron o tuvieron palabras más piadosas. Sería muy ingrato si me quejara por la crítica. Hubo un par de críticos de revistas, o mejor dicho Kioscos, como Cinemanía, que dijeron cosas como que Flavio y yo no tenemos nada para decirle a nuestra generación. Yo no entiendo todavía si son o se hacen. Regresados tiene algo para decirle a mi generación: “¡Boludo, dejá de comprar plasmas y perseguí tu sueño! ¡Sé mejor padre, mejor marido, mejor amigo, mejor persona, dejá de pensar en la guita, en el status, en el prestigio. No pretendas cambiar al mundo si no te podés cambiar a la mañana”. El problema es que a cierto sector de la crítica le molesta la desesperanza. Y yo siento que ser desesperanzado hoy es un acto de muchos huevos. Si quieren esperanza vayan a escuchar a Luis Palau, o a la plaza de Cristina, o mirá Bailando por un sueño. Yo no les pienso dar esperanza, o qué esperanza se puede tener en un país que no aprendió nada de la última crisis. ¿Cuál es la esperanza?  Un montón de idiotas que volvieron a poner la guita en los bancos? Una marcha de boludas golpeando cacerolas y riéndose? D’elía fajándolos? En esta dictadura de la esperanza Regresados es una película punk, un gargajo a tanta mentira. 

 

En un momento se dijo por ahí que 76… formaba parte de la primera película de una trilogía y Regresados sería la segunda, culminando con una tercera que giraría en torno a la guerra de Malvinas ¿qué hay de cierto sobre este rumor?

NARDINI - Es cierto, el guión ya está escrito, un laburo genial de Cristian Bernard y Mariano Starosta, yo lo leí y me caí de orto, porque fue sorpresa. Cristian no me contó nada y un día se vino con un mamotreto de 200 páginas más o menos. Flasheé. Después lo reescribieron y quedó en 100 páginas, pero es muy difícil que lo produzcamos porque es gigante de producción y porque después de lo mal que nos fue con Regresados no tenemos muchas ganas de meternos en líos por ahora.

BERNARD - Mirá, después de lo mal que nos fue en la taquilla con Regresados, a mí no me dan ganas de volver a filmar en mucho tiempo. El proyecto de Malvinas ya está escrito. Es un guión brillante. Suena a pedante pero no lo escribí yo. El guionista es Mariano Starosta. Realmente es una tragicomedia sobre esa guerra. Es una mezcla de Pelotón con El Señor de los Anillos. Tiene un vuelo tremendo y es una película que denigra la gesta. Porque para mí, y lo digo sin ninguna culpa, esa gesta fue un disparate. Es Malvinas según Flavio y yo. Como siempre la mirada oficial y solemne se resiste a apoyar una comedia sobre Malvinas. La he presentado en concursos de guión del INCAA, del Fondo Nacional de las Artes… y nada. Ese es siempre el destino de nuestros proyectos. Por lo tanto, como sé que es medio imposible ya ni siquiera muevo el proyecto. Por otro lado, como te dije antes, no tengo nada de ganas de volver a filmar ni de trabajar ocho años en un proyecto para que después dure dos semanas en cartel.

 

El hecho de apostar a un reparto de actores poco conocidos es un rasgo de identidad indiscutible del cine independiente ¿Ustedes creen que esta decisión de alguna manera condiciona su acercamiento a un público masivo, al no contar con estrellas convocantes?

NARDINI - No contar con estrellas es una variable de las tantas para que una peli sea un éxito. De hecho, contar con estrellas no te lo garantiza. Lo que nos condiciona acercarnos a un público masivo es que uno llega al estreno sin un mango en publicidad, compitiendo con dos películas argentinas, más cuatro internacionales, y que la gente, masivamente, no se banca el cine argento.

BERNARD - Por supuesto. Acá la única que queda es poner a Darín. Tenés una de gauchos, ponele barba a Darín. Tenés una de baile clásico, ponele miriñaque a Darín. Quiero contar el drama de un chico tartamudo, ponelo a Darín de fonoaudiólogo. Es una lástima porque Darín es un gran actor o quizás es el gran actor del cine, pero le están haciendo lo mismo que hacían con Lupi.  Yo, el consejo que le daría a cualquier cineasta joven que está por rodar su primera película es que la primera la hagan con actores y en la segunda lo pongan a Darín de lo que sea, pero que lo pongan porque la gente no quiere pagar diecisiete pesos para ir a una fiesta en la que no conoce a nadie.

 

Teniendo en cuenta el epílogo de Regresados ¿podría decirse que Uds. hicieron un film sobre la culpa o la traición a los ideales a partir de los embates económicos que cada personaje debió afrontar? 

NARDINI - No sólo embates económicos, a los embates de una vida medio pelo, como las de casi todos nosotros, que en vez de sentir que vivimos parece que sobrevivimos.

BERNARD - Es una película sobre la desesperanza en mi país, en la clase  media, en la generación a la que pertenezco. En sus valores que son sólo económicos. Sos lo que ganás. Esa es la triste cuestión.

por Pablo E. Arahuete

 

Notas relacionadas: crítica de Regresados

                                  página web oficial de la película