Entrevista a Néstor Frenkel, director de Construcción de una ciudad

 

 

 


Al pensar en un documental es inevitable que aparezca la memoria como una fuerza rectora, como una búsqueda casi obsesiva, a veces infructuosa de algo que el tiempo se encargó de borrar y en este caso particular nada menos que una ciudad entera ¿cuál fue el punto de partida de tu viaje y el de tu búsqueda personal?

Lo que ocurrió en Federación está marcado por decisiones que se tomaron a gran escala, como el plan de energía de un país. Lo que a mi particularmente me interesaba era ver qué pasaba a pequeña escala, qué pasaba con las personas, el aspecto humano detrás de este “gran proyecto”.

¿Tuviste algún material de referencia de otros documentales o documentalistas para iniciar el tuyo?

Me influenció un poco haber visto “Edificio Master” de (Eduardo) Coutinho, pero no quise hacer nada ni siquiera parecido. Sólo me impactó algo en la forma de encarar las entrevistas.

¿Cuándo vislumbraste que ahí en Federación había una película para contar?

Apenas me enteré de la historia del pueblo. Me pareció increíble, me llamó la atención que nunca había oído hablar de ella, y también porque se desprendían naturalmente reflexiones sobre identidad, memoria, progreso...

Desde el punto de vista conceptual y estético ¿sobre qué criterios trabajaste para elaborar la película, me refiero a qué contar o mostrar y qué no; y cómo mostrarlo?

No me interesaba mostrar imágenes de la vieja ciudad, de hecho aparecen solamente en el prólogo. El criterio fue retratar a los sobrevivientes de esta doble experiencia de cambio brusco para una comunidad entera, sin hacer una explotación del llanto, la queja o la melancolía.

Tratándose de una ciudad que fue literalmente tapada por el agua, me imagino que resultaba muy difícil que tu trabajo no se tiñiera de melancolía, solemnidad o nostalgia que sí aparecen cuando surge la nueva Federación. Sin embargo, ese tono de frescura y desacartonamiento lo vuelve mucho más interesante. La pregunta sería: ¿evitaste la solemnidad ex profeso o surgió espontáneamente?

No, fue algo premeditado. No quería caer en el lugar común, la redundancia o el golpe bajo. La historia tiene de por si mucha carga de melancolía y tristeza y no quería redundar en eso. El humor permite otro tipo de acercamiento, incluso a los temas más terribles.

El pasado en tu película, o por ponerle un nombre, lo histórico se vincula estrechamente con la dictadura (fines de los 70), con la época de Videla y sus secuaces, ¿cómo trabajaste con esta coyuntura para que no tuviese absoluto protagonismo en tu relato?

La puse en un lugar no explícito, más allá de que hay imágenes de Videla y tanques desfilando por la ciudad, evité enfatizar ese aspecto para que no se parezca a tantos documentales que se ocupan de ese tema. Quise que quede en primer plano la problemática local por sobre la del país.

¿Qué aspectos de la época del Proceso se te fueron colando inevitablemente a medida que avanzabas en la investigación?

El planeamiento de la ciudad, sin plaza, bares, centros culturales, clubes, o sea sin ningún lugar de reunión. Por otro lado lo violento de un traslado compulsivo, el descuido por las personas, la destrucción, el apuro por la inauguración y el corte de oficial cuando la ciudad todavía no estaba terminada.

Aunque no sé si estarás de acuerdo con esta interpretación: algo que me llamó la atención  es el recurso de hacer aparecer y desaparecer a los personajes, no desde un punto de vista fantasmal sino más bien como una metáfora de la ausencia que seguramente se puede relacionar con los desaparecidos. ¿Ésta era tu idea?

No necesariamente, pero algunas personas lo ven así, y no está mal. En realidad la idea fue replicar un poco el tratamiento que se le da a los croquis arquitectónicos, donde las figuras humanas aplican por sobre el plano, una vez terminado.

Sin duda me parece que una de las virtudes de este documental -y algo que repetiste en tu anterior trabajo “Buscando a Reynols”- es tu empatía y respeto por las personas. ¿Cómo trabajas con los entrevistados con una guía de preguntas o simplemente te entregás a una charla hasta que la cámara se haga invisible?

Creo que en general el secreto es la elección de los personajes, y lograr una cierta intimidad donde el entrevistado pueda estar cómodo, y yo saber qué es lo que me interesa de él. No trabajé con lista de preguntas pero sí con algún ayudamemoria.

En comparación con el BAFICI 2004, donde se proyectó Buscando a Reynols ¿qué impresiones te dejó haber estrenado Construcción de una ciudad en esta edición tan especial del Festival?

El hecho de estar en competencia le dio a la película una visibilidad mucho mayor, tanto para el público como para la prensa. La experiencia fue muy buena, la película se disfruta, se entiende, se recibe bien.

¿Te parece que la temática expresada en tu film puede despertar curiosidad en otro tipo de público, en otros lugares, en festivales internacionales?

Por un lado sí, porque el hogar es un tema universal, de identificación inmediata y la historia es muy interesante. Pero el hecho de que sea muy hablada, y que requiera de mucha sutileza en el lenguaje para entender a los personajes le quita posibilidades. Más allá que me la están pidiendo de muchos lados, no me parece una película muy “festivalera”.

¿En qué se diferencia el Néstor Frenkel director del espectador de sus propias películas y ajenas?  

No sé. No puedo pensarlo de esa manera. Hago peliculas y veo películas. Me gusta hacer las dos cosas.

por Pablo E. Arahuete

 

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