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Demoliendo estigmas
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No ser Dios y cuidarlos (Idem – Argentina / 2008 – 84 min - Documental) Dirección: Juan Carlos Andrade y Dieguillo Fernández Fecha de estreno: 05-06-2008
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No ser Dios y cuidarlos remite al título de una vieja canción de Leonardo Fabio. También es el título de este documental de los realizadores Juan Carlos Andrade y Dieguillo Fernández, quienes buscaron plasmar en este trabajo la experiencia de estudiar en la cárcel, a través de un proyecto autogestionado por los presos hace ya más de veinte años. El Centro Universitario Devoto (C.U.D.) fue una iniciativa que nació de la necesidad de algunos convictos para salir del encierro de la cárcel y dado su carácter utópico recibió el visto bueno del Servicio Penitenciario Federal, porque tal como dice uno de los protagonistas de este documental, Sergio Shocklender, nadie creía que podría concretarse. De este modo la iniciativa fue tomando forma a partir de la incorporación de la Universidad de Buenos Aires y un grupo de docentes de la carrera de derecho, sociología, psicología (con el tiempo se fueron sumando otras) -que aportaron y lo siguen haciendo- su granito de arena ad-honorem. El trabajo de Andrade y compañía resulta para quienes no conocen esta experiencia una buena oportunidad de informarse, aunque es cierto que el único discurso multiplica en diferentes testimonios el sonido de una sola campana. Por eso, a veces rozando el institucional, sin mayor vuelo poético que el de alguna que otra imagen, la idea de No ser… se agota en sí misma porque quizá la elección de las historias que forman gran parte del desarrollo de esta película no presenta matices. Salvo, compartir denominadores comunes como la lucha constante contra las adversidades y la fuerza de voluntad de cada uno de sus actores para sacarse de encima el lastre y el estigma de haber cometido un delito. En ningún caso se habla de causas penales, delitos, condenas o aquel infierno que es la cárcel, porque se trata de otra cosa pero sin embargo siempre trasluce la idea represiva de un sistema de exclusión más que inclusión. En ese sentido resulta conmovedor asistir en calidad de espectadores por ejemplo a una entrega de diplomas en la que aparece un personaje misterioso para quién en realidad el director hizo la película. No obstante esta idea de fondo se diluye en la intención de construir una figura desde los retazos y las sombras al verse opacada por la cantidad de rostros que van surgiendo como cabezas parlantes, entre ellos la voz autorizada del Juez Raúl Zaffaroni que se complementa con la de Sergio Shocklender, sin dudas lo más interesante de este film. Un film pobre a nivel cinematográfico, rayano con lo televisivo, pero no por ello poco interesante como audiovisual informativo. Pablo E. Arahuete |