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Tomémonos
un tiempo |
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(Argentina / 2004 – 105min) Dirección: Juan Taratuto Intérpretes: Diego Peretti, Soledad Villamil, Cecilia Dopazo, Marcos Mundstock y Mariana Briski
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No
sos vos, soy yo es el nombre de esta interesante
comedia romántica del debutante Juan Taratuto, también responsable del
guión junto a su esposa Cecilia Dopazo.
El
elenco encabezado por el gran actor Diego Peretti, capaz de sostener un
rol que oscila entre el histrionismo y la desesperación de la soledad, y
Soledad Villamil, a quien le cae la tarea de interpretar a la culpable de
sus miserias, cuenta además con un atractivo complemento de personajes
secundarios. Cómo
pasar de un "te amo" a un "estoy confundida, necesito un
tiempo”, parecería ser la premisa que motoriza la dinámica de esta
historia. Bastan
15 minutos de película para desatar el infierno sobre Javier (Peretti),
un médico treintañero y partidario de tomarse las cosas con calma, quien
convive en un noviazgo sin sobresaltos con María (Villamil), una mujer desconcertante por momentos, impulsiva e histérica en otros.
La cambiante chica le propone emigrar a Estados Unidos a fin de iniciar una vida sin
preocupaciones económicas y con mejores oportunidades. Para ello deben
casarse, iniciar trámites en migraciones y quemar las naves antes de
zarpar. Javier se entusiasma con la idea y se engancha en las
prerrogativas de su flamante esposa, quien viaja primero mientras él
ultima los detalles finales antes de partir en forma definitiva. Rumbo al
aeropuerto, ya sin otras pertenencias que las valijas, María le pide que
no viaje porque está confundida. Semejante revelación sumerge a Javier
en un desconsuelo atroz. Sin
casa, sin trabajo, hundido entre la impotencia y el dolor, la pendiente
hacia la depresión se hace cada vez más pronunciada. A partir de la
crisis de Javier (absoluto protagonista del relato) y con la ausencia de María resignificada en un fuera de campo casi hasta el final, la propuesta de
Taratuto-Dopazo combina situaciones, personajes y buenos gags con
solvencia. El
film encuentra ritmo propio cuando se despoja del conflicto central y deja
que sus personajes fluyan en un registro bastante natural. Marcos Mundstok
aporta un psicoanalista confesional con momentos hilarantes, Hernán
Jimenez y Mariana Briski brindan el adecuado apoyo cubriendo los roles de
la pareja amiga que debe soportar a Javier en los momentos críticos. En
el caso de Cecilia Dopazo es destacable su colaboración en el guión, que
busca ser sencillo, identificatorio, pero esquivando lo cursi, aunque en
los momentos de drama bordea el terreno de la obviedad y la
grandilocuencia lastimera. Su personaje de peso le devuelve al film su
tono romántico. Con esta ópera prima, Juan Taratuto confirma que se puede traspolar un sub-género de tradición puramente norteamericana con voz propia cuando se intenta unificar historias creíbles y buenos actores. Pablo E. Arahuete
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