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El miserabilismo de la comedia basura |
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No te metas con Zohan (You don`t mess with the Zohan – EEUU / 2008 – 112min) Dirección: Dennis Dugan Intérpretes: Adam Sandler, John Turturro, Emmanuelle Chriqui, Nick Swardson, Lainie Kazan y Rob Schneider Fecha de estreno: 18-09-2008
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No te metas con Zohan (You Don't Mess with the Zohan, 2008) constituye una nueva recaída del mamerto de Adam Sandler en la comedia basura. A esta altura de los acontecimientos podemos tranquilamente afirmar que el tipo tiene un fetiche muy desarrollado con las propuestas de bajísima calidad y humor simplón. Aquí trata de imitar a Sacha Baron Cohen y su hilarante Borat con la historia de un agente de la Mossad que simula su propia muerte para cumplir su sueño convirtiéndose en estilista en New York. La película es terriblemente reiterativa y tediosa, centrada en chistes sexuales quemados hasta el hartazgo y algún que otro comentario denigratorio dirigido a los blancos fáciles de siempre, las facciones en pugna de Medio Oriente. Los latiguillos de manual son patéticos, no hay ni una sola idea interesante que defender y los 113 minutos resultan interminables en su mediocridad y estupidez. Las risas brillan por su ausencia gracias a estereotipos bobos e insignificantes. ¿Dónde quedó Embriagado de amor (Punch-Drunk Love, 2002)? Sólo es posible rescatar la participación de John Turturro como “El fantasma”, el “villano- árabe- loco” de turno. Es el único en todo el film que maneja un verdadero registro de parodia y saca un poco de lustre a su personaje. El “guión” se reduce a la repetición continua de la misma escena: Zohan acostándose con sus clientas de la peluquería, se supone que ese es el “gracioso servicio extra” que ofrece. Lobotomía urgente para los responsables de este bodrio: Sandler, Robert Smigel y el fiasco de moda Judd Apatow. La labor del director Dennis Dugan también es insalvable, igual mucho no se podía esperar del tipo que hizo Los declaro marido y... Larry (I Now Pronounce You Chuck & Larry, 2007). El miserabilismo detrás de este engendro es el propio de Hollywood y gran parte del público y crítica: les encanta bastardear al diferente, burlarse de sus rasgos distintivos y después redondear el producto con un “pero en el final somos todos hermanos”. Lo peor que le puede pasar a una comedia es ser aburrida. Esta además es superficial e insensata. Emiliano Fernández
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